Saved! Adventures in my Youth

18 Apr

La versión en español sigue la de inglés.

In the year 1970 there was a terrible earthquake in Peru, my home country, in which around 70,000 people died. At that time I was 17 years old and lived in Lima, the capital of Peru. The epicenter of the quake was in the northeast, in the cordillera of the Andes above the altitude of 10,000 feet (3000 meters), where very tall mountains were forever covered in snow and where there were some isolated towns.

Soon after the disaster there was a general call for volunteers to come and help the thousands of victims that now were without homes or food, and in many cases were dead or trapped alive in the debris.

I was a teenager thirsty for adventure, and together with three friends we decided to answer the call to help and went to the disaster zone. We went by foot almost the entire time in the mountainous area, since the roads were destroyed or in bad condition and were impassible for motorized vehicles, since the geography is very rugged and the climate inhospitable.

Once at our destination, we began our work of helping people to rebuild their homes, remove the debris, etc.

When it was time for us to leave, the roads were still closed, but in any case we decided to leave and to leave on foot, a bold decision that would later give us a huge scare and much suffering.

We put on our backpacks and began the crossing of these mountains, which are very similar to the Alps with much snow and precipices, almost no vegetation, and very cold.

Some neighbors in the town had told us that it wasn’t going to rain, that the weather was going to be more or less good, wrong!! From one moment to the next the sky darkened and a ferocious storm began, with thunder and lightning that came down against the mountains around us. We began to panic, since we were basically without protection, dead with cold, and without adequate equipment for this kind of weather or for emergencies.

Within a few seconds we were soaked with watered and a wind blew furiously in our faces. The situation was indescribable, it felt like a horror movie. The cold was terrible and we didn’t have a place or shelter in which to protect ourselves. We tried to hug each other and curl up together but it wasn’t much help. I felt like I was going to die and I’m sure that my friends felt the same. Nobody spoke, we just shivered.

At some point I began to feel faint, thinking that the end had arrived, and under my breath I made a prayer to commend myself to God, and upon finishing, what a surprise!! I saw light from a lantern lighting up our faces. They were 3 men dressed as mountaineers with their appropriate and adequate equipment. They found us by chance and helped us. I still remember in the middle of that drama and pain feeling the happiness and excitement that surely everyone who is rescued must feel.

Those men put up a small tent as soon as they found us to give us a temporary shelter, although the weather was still very bad. They covered us with blankets and gave us hot drinks. I will always be thankful to those anonymous men who with their solidarity for others saved our lives.

I never heard from them again, and now after more than 40 years I tell this story for the first time.

Ernichan.

¡Salvados! Aventuras de mi juventud

En el año 1970 hubo un terrible terremoto en Perú, mi país natal, donde murieron alrededor de 70,000 personas. En esa época yo tenía 17 años y vivía en Lima, capital del Perú. El epicentro de este sismo fue en el noreste, en la misma cordillera de los Andes a más de 10,000 de altura (3000 metros), montañas muy altas cubiertas con nieves eternas y donde quedaron algunos pueblos aislados.

Al poco tiempo de este desastre se hace un llamado general para ir como voluntarios y ayudar a miles de damnificados que se habían quedado sin casa ni alimentos y en muchos casos estaban muertos o atrapados vivos entre los escombros.

Yo era un adolescente y con ansias de aventura acudí al llamado de ayuda y con 3 amigos decidimos ir a la zona de desastre. Lo hicimos a pie casi todo el trayecto de esta zona montañosa, ya que los caminos estaban destruidos o en mal estado y no podían circular vehículos motorizados, ya que la geografía es muy accidentada y el clima inhóspito.

Ya en el lugar de nuestro destino realizamos nuestra labor, como ayudar  las personas a reconstruir sus casas y remover los escombros etc.

Llegó la hora de regreso pero los caminos todavía estaban cerrados, pero de todas maneras decidimos partir y a pie, una decisión temeraria que más tarde nos costaría un gran susto y sufrimiento.
Ya con nuestras mochilas en la espalda empezamos el cruce de estas montañas que son muy parecidas a los Alpes con mucha nieve y precipicios, casi nada de vegetación y muchísimo frío.

Nos había dicho algunos vecinos del pueblo que no iba a llover, que el clima iba a estar más o menos bueno, ¡¡error!! El cielo de un momento a otro se oscureció y empezó una feroz tormenta, con truenos, relámpagos, y  rayos que se estrellaban contra las montañas cerca de nosotros. Entramos en pánico ya que estábamos básicamente desprotegidos, muertos de frío y sin equipo adecuado para esta zona y circunstancias de emergencia.
En segundos estábamos empapados de agua con un viento soplando furiosamente en nuestras caras. La situación era indescriptible, parecía una película de horror, el frío era terrible y no teníamos un lugar o refugio donde protegernos, tratábamos de abrazarnos y acurrucarnos unos a otros pero no era de gran ayuda. Sentía morirme y estoy seguro que mis compañeros también. Nadie hablaba solamente tiritábamos.

En un momento cuando ya me sentí desfallecer y pensando que me llegó el final hice una oración en voz baja para encomendarme a Dios y al terminar ésta, ¡¡oh sorpresa!! Vi unas luces de linterna que alumbraban nuestros rostros. Eran 3 hombres vestidos como alpinistas con sus equipos adecuados, que nos encontraron de casualidad y nos ayudaron. Todavía recuerdo en medio de ese drama y dolor el sentimiento de alegría y emoción que seguro deben sentir todos los salvados.

Estos hombres en cuantos nos encontraron armaron una pequeña carpa de campaña para darnos un refugio temporal a pesar que el tiempo todavía estaba muy malo. Nos abrigaron con mantas, y nos dieron bebidas calientes. A estos hombres anónimos que con su solidaridad a sus semejantes salvaron nuestras vidas, les estaré siempre agradecido.

Nunca más supe de ellos y ahora después de más de 40 años lo cuento por primera vez.

Ernichan.

3 Responses to “Saved! Adventures in my Youth”

  1. Vozz Gt April 18, 2012 at 7:33 pm #

    Gracias por compartir esta historia. La compartimos a nuestro red mas grande en nuestro sitio de periodismo ciudadano: http://hablacentro.com/articles/11395-aventuras-de-mi-juventud

  2. chwin May 17, 2012 at 12:06 am #

    WOW! Que aventura! Gracias por bloggear esta historia. Me cautivó!

  3. chwin May 17, 2012 at 12:07 am #

    Que aventura! Gracias por bloggear esta historia. Me cautivó!

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